11.09.2005

Adhiriéndose al plan estratégico

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Una vez que un concienzudo plan estratégico se pone en marcha, las fuerzas democráticas no deben dejarse distraer por los movimientos menores que emprenden los dictadores, y que pueden tentarlos a abandonar la gran estrategia o la de una campaña en particular, haciendo que muchas actividades enfoquen asuntos sin importancia. Tampoco deben permitir que la emoción del momento -quizá en reacción a las nuevas barbaridades efectuadas por la dictadura- permita desviar la resistencia democrática de su gran estrategia o de su estrategia de campaña. Las barbaridades pueden haber sido perpetradas precisamente para provocar que las fuerzas democráticas abandonen su plan bien fundado y hasta lleguen a cometer actos violentos, a fin de que los dictadores puedan derrotarlos mas fácilmente.

En tanto el análisis básico se considere acertado, la tarea de las fuerzas pro-democráticas es la de llevarlo adelante paso a paso. Por supuesto que van a producirse cambios de tácticas y de objetivos intermedios. Un buen líder siempre está dispuesto a explotar una oportunidad. Estos ajustes no deben confundirse con los objetivos de la gran estrategia o los de una campaña específica. La minuciosa implementación de la gran estrategia que se haya decidido y de las estrategias de las campañas particulares, van a contribuir grandemente a la victoria.

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