Los recursos que necesita el poder político
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El principio es sencillo. Los dictadores requieren de la ayuda de los gobernados, sin la cual no pueden ni disponer de las fuentes de poder ni conservarlas. Entre las fuentes del poder político se encuentran las siguientes:
Una plena cooperación, obediencia y apoyo, harán mas asequibles los recursos que el poder necesita, y, en consecuencia, fortalecerán la capacidad de obrar de cualquier gobierno.
Por otra parte, el negarles a los agresores y dictadores la cooperación popular e institucional disminuye y puede anular el acceso a las fuentes de poder de las que dependen los gobernantes. Sin acceso a tales recursos, el poder de los gobernantes se debilita, y finalmente se disuelve.
Naturalmente, los dictadores son sensibles a las acciones o ideas que amenazan su capacidad de obrar como les dé la gana. Por lo tanto, ellos están dispuestos a amenazar y castigar a quienes los desobedezcan, les hagan huelgas o dejen de cooperar con ellos. No obstante, aquí no acaba el cuento. Ni la represión ni cuantas brutalidades se cometan siempre resultan en la recuperación del grado de sumisión y cooperación que el régimen necesita para funcionar.
Si, a pesar de la represión, se pueden restringir o recortar durante un tiempo suficiente los recursos de los que depende el poder, los resultados pueden ser la incertidumbre y la confusión dentro de la dictadura. Es probable que sobrevenga entonces un notable debilitamiento de su poder. Con el tiempo, el quitarle los recursos al poder producirá la parálisis y la importencia del régimen y, en casos muy severos, su desintegración. El poder de los dictadores se irá muriendo, lenta o rápidamente, de inanición política.
Por lo tanto, el grado de libertad o tiranía que existe bajo cualquier gobierno es en gran medida un reflejo de la relativa determinación de los súbditos de ser libres, y de la voluntad y capacidad de éstos de ofrecer resistencia a los esfuerzos que el gobierno haga por esclavizarlos.
Contradiciendo la opinión popular, aun las dictaduras totalitarias dependen de la población y las sociedades que gobiernan. Como apuntó el politólogo Karl W. Deutsch en 1953:
Mucho antes, Nicolás Maquiavelo había explicado que el príncipe "...que tiene a todo el pueblo por su enemigo, nunca puede estar seguro, y mientras mayor sea su crueldad, mas débil se irá volviendo su régimen." (10)
La aplicación política de estos principios la demostraron en la práctica los heróicos noruegos que resistieron la ocupación nazi, y como se mencionó en el capítulo Uno, los valientes polacos, alemanes, checos, eslovacos, y muchos mas que resistieron la agresión comunista y su dictadura, y que finalmente contribuyeron a producir el desmoronamiento del régimen comunista en Europa. Esto, por suuesto, no es un fenómeno nuevo. Los casos de resistencia noviolenta se remontan por lo menos hasta el año 494 a.C., cuando os plebeyos les negaron su cooperación a sus amos, los patricios romanos (11) Los pueblos en Asia, Africa, las Américas, Australasia y las islas del Pacífico, así como en Europa han empleado la lucha noviolenta en distintos momentos.
Tres de los factores mas importantes para determinar hasta qué grado estará o no controlado el poder del goberno, son: (a) el deseo relativo por parte de la población de imponerles límites al poder del gobierno; (b) la fuerza relativa de las organizaciones e instituciones independientes para quitarle colectivamente los recursos que necesita el poder; y (c) la relativa capacidad por parte de la población de negarle su consentimiento y apoyo.
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El principio es sencillo. Los dictadores requieren de la ayuda de los gobernados, sin la cual no pueden ni disponer de las fuentes de poder ni conservarlas. Entre las fuentes del poder político se encuentran las siguientes:
- La autoridad - la creencia entre la gente de que el régimen es legítimo y que tiene el deber moral de obedecerlo;
- Los recursos humanos - la cantidad e importancia de las personas y grupos que obedecen a los gobernantes, cooperan con ellos o los apoyan;
- El conocimiento y las destrezas - los que el régimen necesita para llevar a cabo acciones específicas, y que le son suministrados por las personas y grupos que cooperan con él;
- Los factores intangibles - los factores psicológicos e ideológicos que pueden mover a la gente a obedecer y apoyar a los gobernantes;
- Los recursos materiales - hasta qué punto controlan los gobernantes la propiedad o tienen acceso a ella, los recursos naturales, el sistema económico y los medios de comunicación y transporte; y
- Las sanciones - castigos con los que se amenaza, o que se aplican a los desobedientes o a los que no colaboran, para asegurar su sumisión y cooperación, necesarias ambas para que exista el régimen y para que ponga en práctica sus políticas.
Una plena cooperación, obediencia y apoyo, harán mas asequibles los recursos que el poder necesita, y, en consecuencia, fortalecerán la capacidad de obrar de cualquier gobierno.
Por otra parte, el negarles a los agresores y dictadores la cooperación popular e institucional disminuye y puede anular el acceso a las fuentes de poder de las que dependen los gobernantes. Sin acceso a tales recursos, el poder de los gobernantes se debilita, y finalmente se disuelve.
Naturalmente, los dictadores son sensibles a las acciones o ideas que amenazan su capacidad de obrar como les dé la gana. Por lo tanto, ellos están dispuestos a amenazar y castigar a quienes los desobedezcan, les hagan huelgas o dejen de cooperar con ellos. No obstante, aquí no acaba el cuento. Ni la represión ni cuantas brutalidades se cometan siempre resultan en la recuperación del grado de sumisión y cooperación que el régimen necesita para funcionar.
Si, a pesar de la represión, se pueden restringir o recortar durante un tiempo suficiente los recursos de los que depende el poder, los resultados pueden ser la incertidumbre y la confusión dentro de la dictadura. Es probable que sobrevenga entonces un notable debilitamiento de su poder. Con el tiempo, el quitarle los recursos al poder producirá la parálisis y la importencia del régimen y, en casos muy severos, su desintegración. El poder de los dictadores se irá muriendo, lenta o rápidamente, de inanición política.
Por lo tanto, el grado de libertad o tiranía que existe bajo cualquier gobierno es en gran medida un reflejo de la relativa determinación de los súbditos de ser libres, y de la voluntad y capacidad de éstos de ofrecer resistencia a los esfuerzos que el gobierno haga por esclavizarlos.
Contradiciendo la opinión popular, aun las dictaduras totalitarias dependen de la población y las sociedades que gobiernan. Como apuntó el politólogo Karl W. Deutsch en 1953:
El poder totalitario es fuerte sólo si no tiene que ejercerese con mucha frecuencia. Si el poder totalitario tiene que imponerse sobre toda la población y en todo momento, no es probable que se mantenga vigoroso por mucho tiempo. Como los regímenes totalitarios requieren mas poder que cualquier otro tipo de gobierno para relacionarse con sus gobernados, tienen una necesidad mayor de que los hábitos de sumisión estén mas amplia y firmemente extendidos entre su pueblo. Mas aun, tienen, en caso de necesidad, que poder contar con el apoyo activo de porciones significativas de la población. (8)John Austin, el teórico inglés del siglo 19, describió la situación de una dictadura que se enfrentaba a un pueblo descontento. Austin argumentaba que si la mayoría de la población estaba decidida a destruir al gobierno, y se hallaba dispuesta a soportar la represión que le impusieran por ello, entonces el poder del gobierno, incluyendo aquellos que lo apoyaban, no podría preservar al odiado régimen, inclusive si recibiera ayuda del extranjero. No se podría someter de nuevo al pueblo desafiante a la obediencia yla sumisión permanentes, concluía Austin (9)
Mucho antes, Nicolás Maquiavelo había explicado que el príncipe "...que tiene a todo el pueblo por su enemigo, nunca puede estar seguro, y mientras mayor sea su crueldad, mas débil se irá volviendo su régimen." (10)
La aplicación política de estos principios la demostraron en la práctica los heróicos noruegos que resistieron la ocupación nazi, y como se mencionó en el capítulo Uno, los valientes polacos, alemanes, checos, eslovacos, y muchos mas que resistieron la agresión comunista y su dictadura, y que finalmente contribuyeron a producir el desmoronamiento del régimen comunista en Europa. Esto, por suuesto, no es un fenómeno nuevo. Los casos de resistencia noviolenta se remontan por lo menos hasta el año 494 a.C., cuando os plebeyos les negaron su cooperación a sus amos, los patricios romanos (11) Los pueblos en Asia, Africa, las Américas, Australasia y las islas del Pacífico, así como en Europa han empleado la lucha noviolenta en distintos momentos.
Tres de los factores mas importantes para determinar hasta qué grado estará o no controlado el poder del goberno, son: (a) el deseo relativo por parte de la población de imponerles límites al poder del gobierno; (b) la fuerza relativa de las organizaciones e instituciones independientes para quitarle colectivamente los recursos que necesita el poder; y (c) la relativa capacidad por parte de la población de negarle su consentimiento y apoyo.
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