11.09.2005

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DESINTEGRANDO LA DICTADURA

El efecto cumulativo de estas exitosas campañas de desafío político bien dirigidas sería el fortalecimiento de la resistencia y el establecimiento y expansión de áreas de la sociedad donde la dictadura se encuentra con los límites de su control efectivo. Estas campañas también proporcionan una importante experiencia en cómo negar la cooperación a la dictadura, y cómo manifestar un desafío político. Esta experiencia será de gran ayuda cuando llegue el momento de una nocooperación y un desafío masivos.

Tal como se discutió en el capítulo Tres, la obediencia, la cooperación y la sumisión son esenciales para que un dictador sea poderoso. Sin acceso a las fuentes de poder político, el poder del dictador se debilita y finalmente se esfuma. El retiro del respaldo es, por lo tanto, la principal acción que se requiere para desintegrar la dictadura. Sería útil repasar cómo se pueden afectar las fuentes del poder mediante el desafío político.

Los actos simbólicos de repudio y desafío se encuentran entre los medios disponibles para minar la moral del régimen y su autoridad política, es decir, su legitimidad. Mientras mayor sea la autoridad de un gobienro, mayor y mas confiables serán la obediencia y cooperación que recibirá. La desaprobación moral necesita ser expresada mediante acciones para que la dictadura perciba que es una amenaza seria a su existencia. Es necesario retirarle la cooperación y la obediencia para negarle al régimen acceso a las otras fuentes de poder.

La fuente de poder segunda en importancia son los recursos humanos, la cantidad e importancia de las personas y grupos que obedezcan o ayuden a los gobernantes y que cooperaren con ellos. Si grandes sectores de la población practican la nocooperación, el régimen realmente se verá en un serio problema. Por ejemplo, si los funcionarios gubernamentales ya no funcionan con su normal eficiencia, o inclusive se quedan en casa, el aparato administrativo se verá gravemente afectado.

De igual manera, si entre las personas o grupos nocooperantes se incluye a los que previamente le han estado aportando tecnologías y conocimientos especializados, entonces los dictadores verán como su capacidad de funcionamiento se debilita gravemente. Hasta su capacidad de tomar decisiones ante una información sólida y de desarrollar políticas efectivas se verá seriamente reducida.

Si las influencias psicológicas e ideológicas -llamadas factores intangibles- que por lo general inducen a las personas a obedecer y ayudar a los gobernantes, se debilitan o revierten, la población se inclinará mas a desobedecer y nocooperar.

El acceso de los dictadores a los recursos materiales también afecta directamente su poder. Con el control de los recursos financieros del sistema económico, la propiedad, los recursos naturales, el transporte y los medios de comunicación en manos de los verdaderos opositores del régimen, o de otros en potencia, otro recurso de poder importantísimo se les ha cuelto vulnerable o se les ha negado. las huelgas, el boicot y la creciente autonomía en algunos sectores de la economía, las comnicaciones y el transporte, debilitarán al régimen.

Como ya se discutió anteriormente, la capacidad del dictador para amenazar o aplicar sanciones -castigos contra los sectores nocooperantes, desobedientes o ingobernables de la población- es una fuente central del poder de los dictadores. Ésta puede debilitarse en dos días. En primer lugar, si la población está preparada, como en la guerra, para arriesgarse a serias consecuencias como precio del desafío, la efectividad de las sanciones aplicables se verá drásticamente disminuida; es decir, la represión de los dictadores no logrará el sometimiento deseado. En segundo lugar, si la policía y hasta las mismas fuerzas militares se manifiestan descontentas, puede ser que individualmente o en grupo evadan o francamente desacaten las órdenes de arrestar, golpear o disparar contra los de la resistencia. Si los dictadores ya no pueden confiar en la policía y las fuerzas militares, la dictadura está seriamente amenazada.

En síntesis, el éxito contra una dictadura bien afianzada exige que la nocooperación y el desafío le reduzcan y le quiten al régimen las fuentes de poder. Sin la constante reposición de los recursos de poder necesarios, la dictadura se debilitará y finalmente se desintegrará. Una planificación estratégica competente del desafío político contra las dictaduras, por consiguiente, necesita tener como objetivo las mas imporantes fuentes de poder de los dictadores.

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