El poder y la justicia en las negociaciones
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Si esta opinión parece un comentario demasiado áspero sobre las negociaciones, quizá deba moderarse un poco el romanticismo que se asocia con las mismas. Es necesario saber cuál es la dinámica de las negociaciones.
Una "negociación" no significa que las dos partes se sientan juntas, como iguales, y conversan hasta resolver el problema que produjo el conflicto entre ellas. Es necesario recordar dos verdades. Primera, que en las negociaciones no es la relativa justicia de los puntos de vista en conflicto y sus objetivos los que determina el contenido del acuerdo negociado. Segunda, que el contenido de éste lo determinará mayormente la capacidad de poder de cada parte.
Se deben considerar varias preguntas difíciles. ¿Qué puede hacer cada una de las partes después para conseguir sus objetivos si la otra decide no llegar a un acuerdo en la mesa de negociaciones? ¿Qué puede hacer cada una de las partes, luego de alcanzado el acuerdo, si la otra rompe su palabra y usa la fuerza de la que dispone para conquistar sus objetivos a pesar del acuerdo?
En las negociaciones no se llega a un acuerdo mediante una evaluación de los bueno y lo malo de las cuestiones sobre el tapete. Aunque esto pueda discutirse mucho, los verdaderos resultados de las negociaciones se derivan de una evaluación realista de las situaciones de poder absoluto y relativo de los grupos contendientes. ¿Qué pueden hacer los demócratas para asegurarse de que un mínimo de sus reclamaciones no serán denegadas? ¿Qué pueden hacer los dictadores para mantenerse en el control del poder y neutralizar a los demócratas? En otras palabras, si se llega a un acuerdo, lo mas probable es que sea el resultado del estimado que cada parte haga de la capacidad de poder de ambas y, en consecuencia, calcule cómo podría terminar una lucha abierta entre las dos.
Debe prestarse atención a lo que cada parte esté dispuesta a ceder para llegar a un acuerdo. En negociaciones exitosas hay concesiones recíprocas. Cada parte consigue parte de lo que quiere y cede parte de sus objetivos.
En los casos de dictadura extrema, ¿qué es lo que las fuerzas pro-democráticas van a ceder a los dictadores? ¿Qué objetivos de los dictadores tendrán que aceptar las fuerzas democráticas? ¿Tendrán los demócratas que conceder a los dictadores, (sean éstos un partido político o una camarilla militar), un papel permanente, constitucionalmente establecido, en el futuro gobierno? ¿Dónde queda la democracia entonces?
Aun pensando que todo salga bien en las negociaciones, hace falta preguntarse: ¿qué clase de paz saldrá de ahí? ¿Será entonces la vida mejor o peor que si los demócratas hubieran empezado o continuado la lucha?
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Si esta opinión parece un comentario demasiado áspero sobre las negociaciones, quizá deba moderarse un poco el romanticismo que se asocia con las mismas. Es necesario saber cuál es la dinámica de las negociaciones.
Una "negociación" no significa que las dos partes se sientan juntas, como iguales, y conversan hasta resolver el problema que produjo el conflicto entre ellas. Es necesario recordar dos verdades. Primera, que en las negociaciones no es la relativa justicia de los puntos de vista en conflicto y sus objetivos los que determina el contenido del acuerdo negociado. Segunda, que el contenido de éste lo determinará mayormente la capacidad de poder de cada parte.
Se deben considerar varias preguntas difíciles. ¿Qué puede hacer cada una de las partes después para conseguir sus objetivos si la otra decide no llegar a un acuerdo en la mesa de negociaciones? ¿Qué puede hacer cada una de las partes, luego de alcanzado el acuerdo, si la otra rompe su palabra y usa la fuerza de la que dispone para conquistar sus objetivos a pesar del acuerdo?
En las negociaciones no se llega a un acuerdo mediante una evaluación de los bueno y lo malo de las cuestiones sobre el tapete. Aunque esto pueda discutirse mucho, los verdaderos resultados de las negociaciones se derivan de una evaluación realista de las situaciones de poder absoluto y relativo de los grupos contendientes. ¿Qué pueden hacer los demócratas para asegurarse de que un mínimo de sus reclamaciones no serán denegadas? ¿Qué pueden hacer los dictadores para mantenerse en el control del poder y neutralizar a los demócratas? En otras palabras, si se llega a un acuerdo, lo mas probable es que sea el resultado del estimado que cada parte haga de la capacidad de poder de ambas y, en consecuencia, calcule cómo podría terminar una lucha abierta entre las dos.
Debe prestarse atención a lo que cada parte esté dispuesta a ceder para llegar a un acuerdo. En negociaciones exitosas hay concesiones recíprocas. Cada parte consigue parte de lo que quiere y cede parte de sus objetivos.
En los casos de dictadura extrema, ¿qué es lo que las fuerzas pro-democráticas van a ceder a los dictadores? ¿Qué objetivos de los dictadores tendrán que aceptar las fuerzas democráticas? ¿Tendrán los demócratas que conceder a los dictadores, (sean éstos un partido político o una camarilla militar), un papel permanente, constitucionalmente establecido, en el futuro gobierno? ¿Dónde queda la democracia entonces?
Aun pensando que todo salga bien en las negociaciones, hace falta preguntarse: ¿qué clase de paz saldrá de ahí? ¿Será entonces la vida mejor o peor que si los demócratas hubieran empezado o continuado la lucha?
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