Razones para la esperanza
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Como dijimos antes, los líderes de la oposición pueden sentirse forzados a negociar si creen que la lucha democrática carece de toda esperanza. Sin embargo, ese sentimiento de impotencia puede cambiarse. Las dictaduras no son permanentes. Los que viven bajo una dictadura no tienen por qué permanecer siempre débiles y a los dictadores no es necesario permitirles que sigan siendo poderosos indefinidamente. Hace mucho tiempo Aristóteles apunto: "La oligarquía y la tiranía son las constituciones que duran menos... En ninguna parte han durado mucho tiempo." (6) Las dictaduras modernas también son vulnerables. Se puede agravar su debilidad y desintegrar su poder (En el capítulo Cuatro estas debilidades con mas detalle).
la historia reciente muestra la vulnerablidad de las dictaduras y revela que pueden desmoronarse en un plazo relativamente corto. Se necesitaron 10 años, del 1980 a 1990, para que se viniera abajo la dictadura comunista en Polonia, Alemania Oriental y Checoslovaquia. En 1989 ocurrió esto en semanas. En El Salvador y Guatemala, en 1944, la lucha contra los brutales dictadores bien afianzados duró aproximadamente dos semanas en cada lugar. El poderoso régimen militar del Shah de Irán fue socavado en pocos meses. La dictadura de Marcos en Filipinas cayó ante el empuje del pueblo en 1986. El gobierno de los Estados Unidos abandonó rápidamente al Presidente Marcos cuando la fuerza de la oposición se hizo patente. El intento de golpe de estado de línea dura en la URSS en agosto de 1991 fue bloqueado en unos días por el desafío popular. De ahí en adelante muchas de las naciones bajo un dominio semejante, recuperaron su independencia en sólo días, semanas o meses.
Está claro que no es válida la antígua idea de que los métodos violentos obran rápidamente y que los noviolentos requieren mucho tiempo. Aunque se requiera mucho tiempo para lograr cambios en la situación subyacente y en la sociedad, la lucha concreta contra las dictaduras a veces ocurre con relativa rapidez por medio de la acción noviolenta.
Las negociaciones no son la única alternativa que hay entre una guerra continua de aniquilación por una parte y la capitulación por la otra. Los ejemplos ya citados, así como los apuntados en el capítulo Uno, ilustran que existe otra opción para aquellos que quieren tanto la paz como la libertad, y ésa es el desafío político.
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Como dijimos antes, los líderes de la oposición pueden sentirse forzados a negociar si creen que la lucha democrática carece de toda esperanza. Sin embargo, ese sentimiento de impotencia puede cambiarse. Las dictaduras no son permanentes. Los que viven bajo una dictadura no tienen por qué permanecer siempre débiles y a los dictadores no es necesario permitirles que sigan siendo poderosos indefinidamente. Hace mucho tiempo Aristóteles apunto: "La oligarquía y la tiranía son las constituciones que duran menos... En ninguna parte han durado mucho tiempo." (6) Las dictaduras modernas también son vulnerables. Se puede agravar su debilidad y desintegrar su poder (En el capítulo Cuatro estas debilidades con mas detalle).
la historia reciente muestra la vulnerablidad de las dictaduras y revela que pueden desmoronarse en un plazo relativamente corto. Se necesitaron 10 años, del 1980 a 1990, para que se viniera abajo la dictadura comunista en Polonia, Alemania Oriental y Checoslovaquia. En 1989 ocurrió esto en semanas. En El Salvador y Guatemala, en 1944, la lucha contra los brutales dictadores bien afianzados duró aproximadamente dos semanas en cada lugar. El poderoso régimen militar del Shah de Irán fue socavado en pocos meses. La dictadura de Marcos en Filipinas cayó ante el empuje del pueblo en 1986. El gobierno de los Estados Unidos abandonó rápidamente al Presidente Marcos cuando la fuerza de la oposición se hizo patente. El intento de golpe de estado de línea dura en la URSS en agosto de 1991 fue bloqueado en unos días por el desafío popular. De ahí en adelante muchas de las naciones bajo un dominio semejante, recuperaron su independencia en sólo días, semanas o meses.
Está claro que no es válida la antígua idea de que los métodos violentos obran rápidamente y que los noviolentos requieren mucho tiempo. Aunque se requiera mucho tiempo para lograr cambios en la situación subyacente y en la sociedad, la lucha concreta contra las dictaduras a veces ocurre con relativa rapidez por medio de la acción noviolenta.
Las negociaciones no son la única alternativa que hay entre una guerra continua de aniquilación por una parte y la capitulación por la otra. Los ejemplos ya citados, así como los apuntados en el capítulo Uno, ilustran que existe otra opción para aquellos que quieren tanto la paz como la libertad, y ésa es el desafío político.
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