11.09.2005

Ventajas y limitaciones de las negociaciones

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Las negociaciones son un instrumento muy útil para resolver algunos conflictos, y no deben desdeñarse o rechazarse cuando son apropiadas.

En algunas situaciones, cuando ningún asunto fundamental está en juego y, por consiguiente, es aceptable el compromiso, las negociaciones puede ser un medio importante para zanjar un conflicto. Una huelga laboral en demanda de mayores salarios es un buen ejemplo del papel apropiado de las negociaciones en un conflicto: un acuerdo negociado puede conseguir un aumento premediado entre las cantidades originalmente propuestas por cada una de las partes contendientes. Los conflictos laborales, con sindicatos legalmente establecidos, son, sin embargo, algo muy diferente de los problemas en los cuales está en juego la existencia permanente de una dictadura cruel o el establecimiento de la libertad política.

Cuando los asuntos por resolver son fundamentales porque afectan principios religiosos, problemas de la libertad humana o todo el desarrollo futuro de la sociedad, las negociaciones no llevan a una satisfacción para ambas partes. En algunos asuntos basicos no se debe transigir. Sólo un cambio en la correlación de fuerzas a favor de los demócratas puede salvaguardar adecuadamente los asuntos básicos que están en discusión. Ese cambio ocurre a través de una lucha, no mediante negociaciones. Esto no quiere decir que las negociaciones no deban usarse nunca. El hecho es que tales negociaciones no son un modo realista de librarse de una férrea dictadura cuando no existe una poderosa oposición democrática.

Por supuesto que hay circunstancias en que las negociaciones pueden no ser una opción. Los dictadores fírmemente establecidos, que se sienten muy seguros de su posición, pueden negarse a negociar con sus opositores democráticos. O bien, cuando ya se han iniciado las negociaciones, los negociadores democráticos pueden desaparecer y no regresar.

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